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Barefoot, mucho más que correr descalzo

Cada vez son más las personas que deciden quitarse las zapatillas y echar a correr sin ellas o llevando un calzado minimalista. Podría decirse que, como otras tantas cosas, el barefoot, correr descalzo, se ha puesto de moda, pero para quienes deciden dar el paso, hay mucho más detrás. Se ha convertido en una forma de entender la vida y el deporte. Los seguidores de esta disciplina nos animan a correr sin zapatillas con el fin de que el pie y las articulaciones efectúen el movimiento de forma natural.

Hace no tanto, nos hubiese resultado impensable imaginar a gente descalza o con unas simples sandalias de tiras corriendo por las calles. Los hubiésemos tildado de locos o de gente rara, pero lo cierto es que lo raro para el ser humano sería correr con zapatillas. De hecho, los médicos recomiendan andar descalzos de vez en cuando para mejorar la biomecánica natural de los pies. La anatomía del pie es el resultado de años de evolución. La mayor parte de ese tiempo, el hombre ha caminado descalzo y las extremidades inferiores se han adaptado a esa circunstancia.

Barefoot en la playa

Andar sin zapatos hace que la biomecánica del pie reorganice de forma natural la tensión estructural del cuerpo entero. En definitiva, constituye un descanso muy recomendable para recuperar la alineación de las articulaciones y el espacio anatómico.

Así que todo parece indicar que correr con zapatillas ha cambiado nuestros pies. Es la conclusión de un estudio que analiza el mecanismo de “muelle” que usan nuestros pies para almacenar y liberar energía cuando corremos.  En este estudio realizado por la Universidad de Queensland se analizó el impacto de correr en superficies duras, principalmente asfalto o cemento.

El arco del pie desempeña una función fundamental en la economía de energía. Para amortiguar el golpe de correr en este tipo de superficies duras, las zapatillas proporcionan una barrera de espuma elástica entre la carretera y nuestros pies. La tecnología del calzado ha avanzado mucho pero la tasa de lesiones no ha descendido en los últimos 40 años. Por eso, algunos investigadores y corredores sospechan que la causa de esto puede encontrarse en nuestros pies. Cuando corremos descalzos, los pies descalzos actúan como resortes, que absorben el impacto y luego lo utilizan como energía en el próximo paso. Los que están acostumbrados a practicar barefoot afirman que el calzado deportivo interfiere en ese proceso, propiciando que los músculos del pie se relajen y finalmente se debiliten.

Los resultados de este estudio, publicados en Journal of the Royal Society, demuestran que las zapatillas interfieren con la capacidad del pie para actuar como un resorte, disminuyendo la cantidad de cuanto podía comprimirse el arco, un 25% menos. El estudio también revelaba que los músculos del pie no se relajaban, sino que trabajaban más duro para mantener el arco estable.

Aunque existan zapatillas de miles de tipos diferentes para correr, parece ser que para correr mejor no son tan necesarias como la industria nos ha hecho creer. Si eres de los que practica el running, seguro que has oído hasta la saciedad aquello de si no eliges un buen calzado para hacer deporte, las consecuencias pueden ser terribles, desde una fascitis plantar hasta lesiones de importancia en la zona baja de la espalda.  Pues bien, una nueva investigación realizada por científicos de las universidades de Granada y Jaén ha echado por tierra este mito y ha demostrado que correr descalzo es mucho más saludable para nuestro organismo.

Correr sin zapatillas

Tal y como explica la Agencia SINC, los investigadores de este estudio reconocen que correr descalzo disminuye considerablemente las posibilidades de que el atleta sufra lesiones, ya que produce cambios significativos en el tipo de apoyo del pie, independientemente de la velocidad del corredor”.

Además, esta técnica desplaza levemente el centro de gravedad al correr y provoca que vayamos en una postura algo más adelantada y relajada, con lo cual la absorción del aterrizaje es más gradual e instintiva a consecuencia de que la parte delantera del pie dispone de más control y sensibilidad.

Otro estudio realizado en la universidad de Harvard también confirmaba que aquellos corredores que utilizaban zapatillas descargaban mucha más energía de golpe en una pisada que los que lo hacían descalzos.

Es cierto que para hacerlo correctamente se necesita algo de técnica. Por ello, antes de lanzarte a practicar barefoot, pregunta a un experto para evitar posibles lesiones. El barefoot, requiere como todo, un periodo de adaptación.

Ahora ya no nos resulta tan extraño ver corredores descalzos o con calzado minimalista en muchas competiciones. En España, el plusmarquista europeo de maratón, Santiago Ruiz, ha sido uno de los precursores del barefoot y de correr con calzado minimalista, además de gran defensor también de la dieta evolutiva. Su inspiración le llegó de los tarahumaras, una tribu de indios indígenas mexicanos, que viven en un lugar remoto y para desplazarse corren descalzos o con sandalias artesanales hechas por ellos. Lo que nos hace recordar a Lorena Ramírez, la campeona de ultramaratones que corre en sandalias, y que tan famosa se ha hecho gracias a los medios de comunicación y las redes sociales por ganar un ultramaratón de 50 km en Tlatlauquitepec, Puebla, en el centro de México, vistiendo una falda y un par de huaraches (sandalias), el calzado típico de su tribu, los tarahumaras o rarámuris (pies ligeros o los corredores a pie).

Los rarámuris no siguen una rutina específica, sino que es su día a día lo que les prepara para las competiciones. Se acostumbran a correr desde pequeños con huaraches desarrollando una técnica de carrera perfecta, mucho mejor que la de cualquier corredor popular con zapatillas.

Como defensores de un estilo de vida saludable, evolutivo y activo y tras el éxito de las anteriores ediciones de la Kobaz Koba Trail de Zestoa, este año 2018 repetimos como colaboradores. En 2017, el ganador del Premio ‘Naturalki Minimal Runner’ a los primeros clasificados de la modalidad Minimalista-Barefoot, valorado en un lote de 200€ en nuestra tienda online, recayó en Oier Díaz Aranzeta de Ondarroa que participó en la categoría de ZALDEI bidea (25Kms). La Kobaz Koba Trail es una oportunidad única de vivir un viaje a la Prehistoria vasca disfrutando de un recorrido único y espectacular en un entorno natural e histórico.

Ganador Premio Naturalki Minimal Runner

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